martes, 14 de abril de 2015

RECETA DE PABELLON CRIOLLO

Ingredientes:

Para la carne
  • 1 kg de carne de falda de res (en oriente se puede sustituir la carne de res por carne de cazón y es el pabellón oriental, el aliño es básicamente el mismo)
  • 2 cebollas grandes
  • 1 pimentón rojo
  • 6 ajíes dulces
  • 4 dientes de ajo
  • 1 ramillete grande de cilantro
  • 1 lata de tomates pelados

Para las caraotas
  • 500 grs caraotas negras secas
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cebolla grande
  • 6 ajíes dulces
  • 6 dientes de ajo
  • Sal al gusto
  • 1 pimentón verde o rojo
  • Azúcar**
  • Comino*
** Caraotas Orientales
* Caraotas Caraqueñas

Para el arroz
  • 1 taza de arroz
  • 2 tazas de agua
  • 1 tira de pimentón o medio ají dulce
  • Sal

Para las tajadas
  • 2 plátanos maduros aún firmes
  • Aceite vegetal

Preparación:

La carne
  1. En una olla colocar la carne fresca, cubrirla con agua suficiente, agregar una pizca de sal, una cebolla y un poco de cilantro.
  2. Hervir durante al menos 2 horas cuidando que no se seque e ir verificando que la carne se ablande.
  3. Una vez blanda la carne sacar del fuego, dejar enfriar y deshilachar la carne con ayuda de un tenedor o bien con las manos.
  4. En una sartén preparar un sofrito de cebolla, pimentón, ají dulce y cilantro. Agregar la carne ya deshilachada.
  5. Agregar un poco de caldo y los tomates ya procesados.
  6. Corregir la sal y terminar de condimentar con las especias que acostumbre, puede ser adobo, comino, laurel o pimienta, dejar que se guise por al menos unos 30 minutos.
  7. Cuidar que no quede con demasiado caldo, ni demasiado seca.

Las caraotas
  1. La noche anterior de prepararlas se recomienda sobre un paño de cocina claro colocar los granos y seleccionarlos sacando los que estén partidos o defectuosos. Luego en una olla cubrir las caraotas con suficiente agua y agregar un punto de bicarbonato de sodio.
  2. Al día siguiente botarles el agua y lavarlas bien bajo el chorro, comenzar la cocción con suficiente agua limpia, sal, un ramito de cilantro, un pedacito de cebolla entero y un ají dulce lavado sin semillas.
  3. Dejar que se cocinen a un buen fuego y chequear que no se les seque el agua; si debe agregar más agua, es recomendable que sea agua caliente para no detener la cocción.
  4. Una vez que están blandas bajar un poco el fuego y en una sartén preparar el sofrito de la misma manera que se hizo con la carne.
  5. Para caraotas orientales a la cocción de caraotas debe agregarse el azúcar a gusto y en caso de caraotas caraqueñas, se agrega al sofrito una pizca de comino.
  6. Una vez que se han marchitado los vegetales agregar este sofrito a la olla con las caraotas ya blandas, es importante verificar que en este momento las caraotas no tengan muchas más agua que la necesaria para cubrirlas completas.
  7. Dejar que se cocinen a fuego entre mediano y bajo, hasta que el caldo comience a espesarse.
  8. Chequear la sal y el resto de los condimentos.

El arroz
  1. En una olla calentar un poco de aceite vegetal y a fuego lento, agregar el trozo de pimentón o de ají dulce, dejar que el aceite se perfume, agregar el arroz y sofreír hasta que todos los granos estén aceitados.
  2. Agregar el agua, la sal, subir un poco el fuego y dejar que rompa hervor por un minuto, revolver, corregir la sal, bajar el fuego al mínimo y tapar.
  3. Cuando esté seco apagar y dejar que termine la cocción con el vapor sin moverlo.

Las tajadas
  1. Calentar una sartén con media taza de aceite vegetal con fuego entre medio y bajo.
  2. Pelar los plátanos y cortarlos en lonjas diagonales.
  3. Preparar un plato para escurrirlos con papel absorbente.
  4. Cuando el aceite esté bien caliente colocar las tajadas y voltearlas cuando se hayan dorado, sacarlas al dorarse de ambos lados, escurrirlas en el papel absorbente.



Para servir
La forma más tradicional es colocar una porción en cada cuadrante del plato. Se puede servir con lonjas de aguacate, agregarle queso blanco rayado, crema de leche o suero a las carotas, así como azúcar. Una arepa del desayuno o un trozo de queso frito también pueden ser opciones.

Consejo Práctico:

Muchas son las historias que se pueden encontrar sobre el origen del pabellón venezolano. Sin embargo, apoyados en materiales como el del Maestro Rafael Cartay en su libro Nuestro pan de cada día, preferimos mencionar que su  presencia se evidenció hacia principios del siglo XX en la calmada sociedad caraqueña que ya estaba acostumbrada a ofrecer en sus comedores o restaurantes populares la combinación en parejas de los integrantes del pabellón, es decir, se podía encontrar hacia el siglo XIX arroz con caraotas
o arroz con carne frita y en ocasiones acompañadas por plátano frito.

Dicen y se hace hasta romántico pensar que la integración de estos cuatro ingredientes primarios, arroz blanco, caraotas negras, carne mechada (o frita) y tajadas, fueron la metáfora de las cuatro razas que hacían vida en la Venezuela recién nacida. Representando entonces el arroz a los blancos españoles, las caraotas a los africanos esclavizados, el plátano a los indígenas nativos y la carne a los pardos resultantes de la mezcla de todos. Así que para disfrutar de un buen pabellón criollo bien venezolano y bien mestizo la opción de revolver para comérselo, luego de cortados los ingredientes, puede ser un verdadero placer.

El pabellón criollo ó pabellón venezolano es uno de los platos más representativo de nuestra cocina. Lleno de colores y sabores variados, posiblemente evoca la unión de las etnias que integran nuestro pueblo, lleva el aroma único y cálido de esta tierra.
El pabellón es un plato que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia, ha crecido con nosotros, con pequeñas variaciones en las diferentes regiones de Venezuela, pero manteniendo siempre la esencia única y pura del plato nacional por excelencia, es representativo de la dieta criolla urbana principalmente, es difícil precisar el origen del plato, pero ya a finales del siglo XIX era reconocido en Caracas.
Se compone de Arroz Blanco, Carne Mechada, Caraotas Negras y Tajadas de Plátano Frito, dispuestos todos de forma ornamental destacando al máximo su color, aroma y sabor. En este plato se crea un equilibrio entre todos sus componentes, tanto en color como en sabor, cada uno es parte importante de la culinaria venezolana.
Desde la colonización, el arroz, así como las caraotas, han sido parte de la comida diaria del venezolano. Las caraotas se servían como acompañante de desayunos, almuerzos y cenas, al igual que la arepa acompañaba mañana, tarde y noche nuestras comidas, hoy apenas es parte eventual de desayunos y cenas, sin por eso dejar de ser importante en nuestra cultura culinaria.
El arroz también se servía diariamente, preparado ligeramente aromatizado de ají dulce, ajo y cebolla, suelto y blanco, muy blanco, de esta misma forma se sirve en el pabellón. Las Caraotas deben ser negrísimas, hay quienes las impregnan con especies como clavitos de olor, comino y un sofrito de ajo, cebolla, ají dulce, sal al gusto....para su preparación se dejan cocinar en agua hirviendo, que puede acompañarse con cochino ahumado o paticas de cochino troceadas, (esto solo para dar sabor, pues no se presentan en el plato) hasta que se vuelvan blandas y tiernas, luego se aliñan y se deja que el caldo tome una consistencia algo espesa. Las caraotas se pueden comer con caldo para un mayor sabor, o si se prefieren fritas, se pueden escurrir y freír en manteca o aceite muy caliente. También si se prefiere se pueden comer con un punto de dulzura, aportado por papelón raspado, o azúcar.
Por otra parte la carne mechada, (carne de falda de res), se hierve con cebollas y sal hasta que alcance un punto de ablandamiento donde se deje mechar fácilmente. Luego se mecha a mano, en trozos finos. Posteriormente en aceite muy caliente, preferiblemente coloreado con “onoto”, en el cual se han salteado ajos machacados, cebollas, ají dulce picado, saltear la carne y agregar tomate troceado sin piel ni semillas, sal y pimienta al gusto, es importante cocinar a fuego lento hasta que quede suavemente jugosa. La carne se torna rojiza y aromática.
Por último se taja el plátano y se fríe. Se distribuyen los componentes en el plato de forma decorativa y alrededor se colocan las tajadas. El despliegue de colores será indudablemente llamativo, lo blanco del arroz, lo negro de las caraotas, la carne rojiza y los plátanos amarillo dorados, algunas veces haciendo de barandas, otras veces parte integral del plato, el conjunto será tan impactante como una atardecer en los Médanos Coro en Falcón, como un amanecer en las majestuosas montañas de Los Andes ó como una vista sencilla a los imponentes tepuyes de nuestra fantástica amazonas... el sabor será inigualable, la calidez de nuestra tierra se hace sentir a través de nuestra cocina, y al probar nuestro plato nacional podrá sentir a Venezuela a través del paladar...
















NUESTRA MESA VENEZOLANA

http://www.recetas.com/receta-de-Arepas-de-chicharon-3394.html


La historia de la humanidad está vinculada con la cocina. Entendemos aquí por cocina, no sólo el espacio físico donde se almacenan, limpian y se preparan los alimentos sino, también las distintas maneras que, a lo largo de la historia, el hombre ha empleado para elaborar sus alimentos: de lo crudo, lo salado, lo conservado en vinagre, lo guisado, horneado, hervido o frito.

El descubrimiento de la cocción, así como la posibilidad de conservar los alimentos con la sal o con el hielo, abrió un mundo de posibilidades culinarias, así como también el descubrimiento del fuego y de la agricultura permitieron a los primitivos pobladores humanos establecer sus comunidades lejos de las zonas de caza a que estaban reducidos.
El advenimiento de la cerámica y la elaboración de objetos utilitarios facilitó el paso del consumo de las presas de caza crudas y sin limpieza, pues, poco a poco, a alguien se le ocurrió colocar en una vasija, sobre el fuego, pedazos de aves y de otros animales, raíces, hierbas y frutos. Nacieron así, las sopas.

El fuego, permitió hervir, asar, y ahumar los alimentos. Un nuevo grupo de sabores se incorporaba a la dieta y la posibilidad de conservación por la cocción, garantizó la preservación de los alimentos que, antes, debían ser consumidos al momento de cazarlos.
De igual manera, el toque de suerte que significó darse cuenta de que, en las zonas frías, cada vez que llegaba el invierno desaparecían algunas especies comestibles y era necesario guardar alimentos, un trozo de hielo cayó sobre alguna presa y la mantuvo. Comenzaba la era de la congelación.

A medida que pudo transitar por varias zonas, el hombre encontró nuevos productos alimenticios y distintas maneras de conservarlos (secarlos al sol, por ejemplo).
Poco a poco, la humanidad fue ampliando los posibles objetos de consumo y las maneras de prepararlos.